sábado, septiembre 28, 2013

Hombre rico, hombre pobre

Paseo de las Damas, Zaragoza, sábado al mediodía. Dentro de poco abrirá un estanco y los obreros se afanan en terminar la obra que requiere el local. Uno de ellos se aleja sudoroso hacia un contenedor llevando a cuestas una gran pieza de madera. Cerca de la esquina llega a la altura de un hombre en camiseta y deportivas que está preparándose a montar en bici. Y dice ...

¡Joder, los ricos lo que quieren, hasta tienen bici!.

sábado, febrero 09, 2013

La agüela

Cuando hoy he entrado a comprar el periódico, una señora mayor, acompañada de la cada día más habitual emigrante, estaba charlando alegremente con la propietaria del quiosco; contándole sus cosas y eso. Entonces ha llegado otra mozuela de la 6ª Edad, que al ver a la anterior le ha preguntado: ¿Qué tal estás?.

La primera ha vuelto la cabeza hacia la recién llegada, ha dirigido la mirada en oblicuo hacia la derecha unos 30º y hacia abajo unos 60º, ha lanzado a todos los vientos un suspiro profundo, que nos ha desgarrado el alma y le ha contestado: ¡Pues..., ya ves!. Y se ha quedado en un silencio doliente, muestra de haber demolido toda idea de que no necesitaba atención y cuidado.

jueves, febrero 07, 2013

En estrados

Hay veces que un juicio compensa. Imagínense.. Se resolvía sobre un fulano que se había resistido a los agentes de la autoridad y les había desobedecido. Iniciada la vista sin su presencia y mientras S.Sª preguntaba donde estaba el acusado, se abre la puerta de la sala y entra el susodicho, diciendo en voz alta "si, si, están hablando de mi". A primera vista tiene un pedo de padre y muy señor mío.

Lo de sentarse en el banquillo resulta superior a su capacidad y tras intentarlo, resbala dulcemente hasta el suelo.... Tras acomodarle más o menos, S.Sª le pregunta por sus circunstancias personales: "¿Con quién vive usted?"; a lo que contesta: "Con el Espíritu Santo".

En esas, S.Sª requiere al forense para que reconozca al acusado y dictamine sobre su situación. Cuando el médico inicia el reconocimiento, el acusado le dice con media sonrisa: "Por ahí no vas bien conmigo. Yo no soy maricón". Tras informar el forense a S.Sª, esta se dirige al acusado: "Caballero, usted lleva un ciego del quince". Y ordena a los agentes de la autoridad que le desalojen de la sala; cuando estos se le acercan el acusado les dice con encanto: "Machooteeeees"; aunque a uno de ellos le comenta: "¡qué placa más graaaande!".

Cosas veredes