martes, diciembre 13, 2011

La abuelita

Voy a una peluquería que atiende a mujeres y a hombres. Cuando he entrado esta tarde he visto que en la zona femenina le estaban haciendo la pelambrera a una mujer sudamericana de esas que se dedican a pasear, sin hacerles ni recontrarepajolero caso, abuelos, a los que sus hijos aún les hacen menos.

La abuela estaba sentada en su silla de ruedas. Con el abrigo puesto. Que para que perder tiempo en disponer como es debido a quien la va a palmar. La habían girado de manera que pudiese ver con facilidad la importante labor que se efectuaba en la sesera de su cuidadora. Me ha llamado la atención al entrar su inmovilidad y la fijeza de su mirada; semejaba la Esfinge de Guiza, aunque vestida, de negro y con toquilla de punto. Y la blancura de su pelo, abundante, recogido en un moño.

Cuando la peluquera ha acabado de arreglar a la cuidadora y esta se ha levantado a abonar el servicio, nuestra esfinge ha recobrado la vida. Se ha movido y con una voz clara ha dicho:

A mí, no me cobre el servicio

miércoles, septiembre 21, 2011

El canapé

Un amigo se ha comprado un canapé. Un chisme de esos sobre el que se coloca un colchón. Y como ya tenemos unos años y somos gente preparada, el modelo que ha adquirido es de esos abatibles o basculantes o como se llamen; más o menos como este.

Como le hacia ilusión estrenarlo, acordó con la tienda que se lo llevasen a casa cuanto antes. Lo compró un viernes y haciéndole un favor, se lo instalaron el sábado en casa. Como habían quedado, lo mismo que le dejaron el nuevo, se llevaron el viejo somier donde dormía...

Cuando se quedó solo, lleno de ilusión, alborozado como un niño, se dispuso a probarlo. Soltó algo, presionó no se que, alzó la parte superior acompañándola con la mano mientras ganaba altura .... Muy bonico. Quedó como en la foto que habrán podido ver pinchando el enlace.

Calculó que allí podría guardar muchas cosas. Sonrió. Y satisfecho decidió bajar aquello a su posición horizontal. Ufffff... Aggggghhhh... Imposible; ni se movía. Por muchos intentos y probatinas que hizo el canapé mantuvo su tapa alzada cual novio primerizo.

LLamó a la tienda. Sábado, ¿recuerdan?. Silencio... No tuvo valor para acostarse dentro del cajón, por si se hacia realidad la escena de aquella vieja película en que el propio quedaba aprisionado al descender inopinadamente la tapadera, ni a estas alturas estamos para dormir en pendiente con los pies apoyados en ese asa tan mona, cual choricico en secadero.

Así que durmió en el sofá, cual marido sorprendido in fraganti.. Y con el calor que hace por aquí, sin manta ni ná. Vamos que no pegó ojo.. Y se lo cuento para que aprendan y escarmienten en cama ajena.

sábado, septiembre 17, 2011

La camarera

Me ha contado una amiga una anécdota de su pueblo que es tan sabrosa que no resisto contársela a mi vez a ustedes. Su pueblo es muchismo pueblo y ya saben que en lugares así puede pasar de todo, en especial cuando pretenden quedar fisnamente...

Pues viene a resultar que como era tiempo de confirmaciones y tenían fama de buena cocina, cosa esta que suele atraer a las autoridades, el excelentísimo y reverendísimo señor obispo decidió presidir la ceremonia, pues sabía que tras esta iban a dar una comida de padre y muy señor mío a las fuerzas vivas de la localidad.

En lugares así suelen disponer de buena materia prima para guisar, pero no tanto para servir con delicadeza a gente tan principal. Un problema. Y es que la muchacha de la fonda, moza dispuesta y trabajadora como pocas, eso si, era bastante bruta e inevitablemente sería la camarera. Así que el alcalde, el párroco, el maestro y el cabo de la Guardia Civil -de la de antes, de la de verdad, la del tricornio- la aleccionaron convenientemente, cada uno a su estilo.

Llegado el día y hora de la manduca parecía que todo iba sobre ruedas.... La moza llegó con la sopa rolla, usease con cachos gordismos y abundantes, y como le había dicho el mosén se acercó al señor obispo para que se sirviese el primero. Este, hombre de iglesia al fin y al cabo, comedido, prudente y delicado, principió tomando poca cantidad y de la superficie, ante el pasmo de la camarera, que no pudo contenerse y espetó:

"Arregüelva, arregüelva su divina majestad, que lo mejorcico está en el culo"

sábado, julio 09, 2011

Obras

Pues viene a resultar que estamos de obras en casa y he perdido temporalmente el contacto con los amigos. Uno de ellos me pregunta como van las cosas; le he contestado con la carta que pueden leer a continuación, esperando que me disculpe por publicarla, pero creo que interesa que sea de general conocimiento, pues alguno de mis escasos lectores podría sacar alguna consecuencia que le fuese provechosa en el futuro.

La obra de la cocina, en si, se terminó el lunes pasado; por eso volvimos el martes. Ese mismo día instalaron los muebles, pero... La encimera se mide, corta e instala, tras tener instalados los muebles de la cocina; lo hicieron el martes por la tarde y vinieron a instalarla el jueves, descubriendo que habían cortado mal el área del fregadero...

Así que no tenemos encimera. Y sobre ella se instala luego el fregadero -con grifo, que está de excursión por la casa- y la placa vitrocerámica, y bajo ella el horno, así que ni podemos cocinar ni na de na. A más joder, desde el 5 de junio en que contratamos el empapelado y abonamos su entrega a cuenta, no tenemos noticia del empapelador; y como delante de la pared a empapelar va una alacena provenzal, no podemos recoger muchos de los cachivaches dispersos por la casa.

Pasado mañana, lunes, puede que venga el fulano que abrillantará los suelos, tras lo que será posible que los muebles y cuadros del hall y del pasillo vuelvan a sus sitios, permitiéndome llegar a la cama sin superar un enorme florero, el paragüero y una consola de caoba napoleónica -que no quiero saber como la consiguió mi abuelo-.

Todo ello, permitirá limpiar y sacar la escalera, el aspirador, la fregona (con agua) y la mopa, de la bañera. ¡Ah y que deje de ver la tele a través de las estanterías de una rinconera!. En fin..

viernes, abril 15, 2011

Cuidado con las gafas

Los viernes nos reunimos los de la Cuchipandi a tomar el aperitivo. Uno de nosotros es un caballero de noble porte, clara elegancia, finas maneras y culto decir.. O sea que el hombre está fuera de lugar en la España actual.

Apareció esta mañana vestido de manera informal, con un jersey azul marino sobre camisa clara a juego, y protegidos los ojos con unas gafas de bonita montura y buena marca. Como en el café hacía una temperatura agradable decidió quitarse el jersey para estar más cómodo y, para tener las manos libres, colgó las gafas de su camisa, colocando sus patillas en el interior de esta y sobre lo más alto de su botonadura.

Hecho esto, y como hemos procedido todos en estas circunstancias, usó sus manos para recoger el jersey desde abajo e ir sacándoselo por la cabeza..... En esa operación estaba cuando el jersey ha empujado las gafas hacia arriba, lanzándolas por los aires... El caballero, que se ha percatado al instante de que caerían al suelo y se romperían, ha demostrado poseer unos reflejos felinos y, mediante un rapidísimo y enérgico movimiento de brazo, las ha cogido al vuelo...

¡Pero lo que es la Física, la inercia y todo eso!. El movimiento uniformemente acelerado del brazo, anclado al cuerpo por el hombro como es bien sabido, ha originado que la mano situada en su extremo haya descrito una trayectoria circular y descendente tras atrapar las gafas, que se ha detenido cuando ha golpeado con violencia en plenas partes pudendas del titular de las mismas partes y propietario de las gafas.

He de reconocer que ha perdido compostura, se ha doblado sobre si mismo, ha cerrado los muslos cual virgen en momento de peligro, ha emitido un gemido y ha dicho bajito algo así como: Yeejjazzjj....

He propuesto echarle unos cubitos de hielo por la bragueta, remedio casero que, como es bien sabido, produce efectos inmediatos, pero las chicas, siempre delicadas y pudorosas ellas, han preferido pedirle un café con leche.

Y así, entre unas cosas y otras, hemos pasado la mañana

domingo, febrero 27, 2011

Excelente autocrítica en ETB

Nosotros. Actualidad. Complejos de don nadie.


jueves, febrero 10, 2011

El funeral

Hoy he asistido al funeral del hermano de un amigo. Las ceremonias de la Iglesia Católica me dejan cada día más turulato. Reconozco que no es por su doctrina, sino por el nivel que muestran algunos sacerdotes cuando ejercen como tales.

El de hoy ha comenzado por no tener ni idea sobre quienes eran los familiares del muerto, de manera que creo que ha deducido que eran los que estaban en el primer banco según se entraba a la capilla; en consecuencia ha abrazado lacrimoso a los sobrinos y no ha dirigido ni una mirada a los hermanos, que estaban en el banco de al lado.

Luego ha cogido un folio, que le ha costado leer, cosa natural si eres de la quinta de Matusalén, hasta encontrar el nombre del fallecido. Y desde entonces, feliz por el hallazgo, no ha parado de citarle, pero como en el colegio, por su nombre completo: Pedro Fernando Augusto, Gutiérrez que le veo... Si llega a ser el funeral de un noble, que ya saben que tienen nombres y nombres, uno detrás de otro, aún estamos en misa.

Ha comenzado cantando, ayudado por un viejo magnetofón.. Tenía la voz cascadísima, lo que unido a que casi no se le oía y que era el único que se sabía la letra y música, ha generado momentos esperpénticos. Y le gustaba cantar al buen hombre, que no ha parado.

El sermón, memorable. Salvo que ha dicho "la difunta", refiriéndose al muerto, que ha resaltado impertérrito su "condición divina" y que siguiendo el esquema habitual hoy en día en la mayoría de los casos no ha dicho más que lugares comunes, normal.

A estas y dado el ritmo con que ha oficiado, se ha pasado de hora (en el Complejo, que así se conoce aquí a tan alegre lugar, cada media hora hay un funeral; los que terminan se levantan y salen por las puertas de la derecha, mientras que por las de la izquierda entran los siguientes). Ahí ha empezado el circo..; se abrían cada dos por tres las puertas de la izquierda y asomaba una cabeza que giraba cual antena radar intentando saber si aquello era de lo suyo.. Y preguntaban; y contestaban..

Y como había mucha gente en la capilla hacía un calor agosteño, a resultas del cual y mientras el cura seguía cantando, a una moza de esas de ahora, esmirriadica y peliteñida, le ha dado una lipotimia y como estaba de pie, se ha dado un h...... con rebote en el suelo y sonido catachof. Han acudido a socorrerla unos cuantos, el populacho ha prestado toda la atención al suceso y el cura se ha quedado sin saber que hacer y fuera de lugar.

En esas, han entrado los de la funeraria, han enganchado el ataúd rodante y se lo han llevado hacia sus dependencias para incinerarlo. Justo en el momento en que los siguientes, cansados de esperar, entraban en tromba por la puerta.. Y se han dado de morros con el ataúd. Y la pava, pálida cual cadáver, tirada en el suelo. Y to dios raja que te raja...

domingo, enero 23, 2011

Comensales

He ido a comer a un buen restaurante. Créanlo. Dejaré de lado la comida, que he disfrutado, y les hablaré del entorno. Por estribor, un hipopótamo; es decir, un fulano grande y coloradote, de abundantes carnes y exuberantes tetas, calvo, cuyo aliño indumentario se reducía a una camisa de rayas, por fuera y encima del pantalón de chándal, y zapatos de rejilla con negros calcetines cortos de nailón. Insuperable.

Le he apodado El Fabuloso, pues cada vez que se le acercaba el servicio a preguntarle su parecer, contestaba raudo: ¡fabuloso, todo fabuloso!. No comentaré nada de su pareja -ahora se dice así-, pues, aunque iba a tono con él, la mujer no ha destacado más que por atender a sus dos hijas; estas, una de alrededor de cuatro años y otra más pequeña, que no se ha levantado de la trona que puso a su disposición el restaurante, si.

La mayor ha hecho carreras entre las mesas empujando con toda su alma la trona con su hermana, que, mientras, se dedicaba a dar hisopazos a todios con la cuchara con la que comía el puré. Dignos retoños de su progenitor ... -ahora se dice así-. Y es que las niñas dejaron sobre la mesa un juguete, una barra de plástico amarilla con un resorte rojo en uno de sus extremos que al presionarlo abría y cerraba unas pinzas azules en el otro. Y era grande, grande.. Así que el hipopótamo, como al descuido, ha cogido el chisme y se he puesto a hurgarse los mocos con las pinzas, procurando atraparlos presionando el resorte rojo. ¡Absolutamente espectacular!.

Por babor, una pareja cincuentona acompañada de otra de veintitantos y un, un .. no se como llamarlo de edad parecida. Este último parecía nerviosísimo y no paraba de echar grandes risotadas e intentar ligar con el servicio tuteándole como si fuesen colegas de toda la vida. Los camareros le miraban con cara de decirle: ¿no te das cuenta de que te atiendo porque pagas, soplapollas?.

De los más mayores, él era el padre de la chica joven y ella su pareja actual, no la madre de la muchacha. El hombre y el novio de la chica no han dicho ni mu; es más, el más mayor contemplaba el suelo constantemente como si pensase: señor, que pase pronto este descaraje. ¡Qué gran verdad!. La mujer mayor, cuya minifalda era mucho más corta que la corta minifalda de la más joven, charlaba con esta...

Joven: En mi boda querría antorchas de verdad (Novio, mirada de espanto)
Madre putativa: Tendremos que pensar algo por si llueve (compañero, hunde la cabeza en el suelo)
......
Joven: Así como creer en misas y eso, no...
Madre putativa: No importa, por la Iglesia es más bonito. Lo que pasa es que en España estamos muy atrasaos. ¡Si supiesen como yo la teoría liberal!.
......

Les dejo. Antes de emborracharme para olvidar, les aclararé que, por lo que entendí, la teoría liberal debe ser eso que se conoce como Teología de la Liberación. ¡Vaya torda!

lunes, enero 10, 2011

Todo un señor

Uno, aquí donde no lo ven, aunque alto, fuerte y, en fin, de buena planta, ni en sus mejores tiempos fue un tipazo. Así como del montón, tirando a anodino. De manera que como me gustaban las mujeres más que a un político el sillón, tenía que llevar a cabo finas aproximaciones, que tras sutiles tomas de contacto condujesen a la explotación del éxito (¡joder qué bien me ha salido!).

Tenía coche, en tiempos en que conseguía aparcar sin grandes problemas en Madrid, y eso comprenderán que facilitaba algo el asunto. Luego lo jorobaba que, dado mi exiguo sueldo, -sobre unas 11.000 pesetas, recuérdenlo para luego- no solía tener para gasolina. El resultado es que me aficioné a la lectura. Pero dejemos eso..

Atardecía en Santander.. Agosto. Noche cálida y sensual... Y a mi lado una mujer deliciosa. Había que completar la aproximación y entrar en contacto para valorar el borde anterior de la zona de resistencia. Así que pensé que era buena idea subir al mirador de Peña Cabarga, tomar algo allí y llevar a cabo la maniobra.

El bar, de estilo inglés. El barman, con más horas de vuelo que Lindberg, calvo y cuarentón, elegante dentro de su esmoquin, nos contemplaba displicente. Y uno que a falta de mayores méritos presumía de señor elegante, vio por el rabillo del ojo una botella de coñac Napoleón V.S.O. P.

Sonreí.., miré a la mujer.. (¡Te vas a enterar, hermosa!). Y así como quien no quiere la cosa, sin darle importancia, dije: "Napoleón, por favor". Decisión heroica, dado que mi bebida preferida era el batido de chocolate de la Lactaria Montañesa Sociedad Anónima. Ella, joven mujer al fin, una Coca Cola; excitante.

Cuando llevaba dos sorbos me vino de pronto a la mente una pregunta: ¿Cuanto me va a cobrar este por la copa?. Y es que la copa era una señora copa, campanuda, enorme.. Y se mascaba la tragedia. Todo mi capital eran 250 pesetas. En un instante, comencé a sudar, contestaba con monosílabos, el mundo me daba vueltas..

Pero el espíritu jinete, el código legionario y todo eso, me decidió a pedir la cuenta: "¿Qué se debe?". Alea jacta est. Imagínense si no me llegaba.. "Esto, hermosa, ¿sabes?, es que no tengo dinero...".

"Son doscientas cuarenta y dos pesetas, señor". 2 - 4 -2 ... Capicúa. Se me empezaron a aflojar los músculos.. Pagué, con mi mejor estilo, y sugerí con elegancia: "¿Nos vamos?". La flojera que se iba apoderando de mí casi me impedía caminar y cuando me senté en el coche, me temblaban las manos. Y es que, comprenderán, uno era todo fachada y había estado a punto de disolverme cual azucarillo en aguardiente. Por cierto; sigo siendo fachada..

La diarrea me duró una semana