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jueves, julio 16, 2015

El restaurante

Comida en restaurante "hijo" de estrella Michelín. Les cuento, aunque ya sé que no les interesa. Los platos, de esos tan enormes y hondos que uno en lugar de aproximar los cubiertos tiene que lanzarlos en picado sobre lo que hay en el fondo y resulta complicado apresar el arroz con el tenedor en vertical, so pena de trincar los granitos uno a uno como si fuesen aceitunitas. 

De entrada arroz con anguila. Cuando el camarero patilludo de Sierra Morena me ha preguntado "que tal" le he tenido que contestar que la anguila me sabía a chicharrito frito, perdiendo toda su gelatina y untuosidad. Y aunque me suelen reñir he añadido, para tranquilizarle, que soy de Santoña y de familia dedicada a la mar, en la que mi madre era especialista en guisar y preparar anguila. 

De segundo, lengua de ternera. Impecable. Y de postre canalones de fruta sobre espuma de chocolate blanco; buenos, aunque puede que yo les hubiese realzado los sabores (el canalón de pasta filo). El ristretto correcto. 

Y ahora el espectáculo.. En la mesa aledaña dos abuelitas tipo Piolín, el canario de los dibujos animados. ¡Qué estilo, que delicadeza y templanza!. De niñas tuvieron que instruirlas en la mesa con la misma intensidad con que un sargento legionario adiestra a sus "lejías". Para compensar, dos mesas más allá estaban aparcados un matrimonio, su hija y su hijo adolescentes; que eran hermanos era evidente, pues se miraban y evitaban rozarse como si el otro fuese leproso. 

Padre e hijo han trincado el tenedor tal cual apresaría alguien una barra metálica para clavarla a golpes en la tierra e inevitablemente con la derecha, cual "yanquee" cualquiera. Lo bueno ha llegado cuando se metían algo en la boca; nada de alzar el tenedor, sino que inclinaban las fauces hasta perderse en el volcán, digo plato. El cénit lo han alcanzado cuando el padre se ha manchado la nariz con la salsa y la frente del retoño ha topado con el borde de su copa de coca cola con el riesgo que conlleva de abrirse la frente. En fin. Estamos en libertad y todo eso, pero ¿no creen que algo de buenas costumbres ayuda a convivir con gente desconocida en un espacio cerrado?

martes, marzo 06, 2012

Me sorprenden..

Deduzco que son padre e hijo; sus caras y cuerpos exigen pensar así. Caminan extremadamente despacio, al unísono, cual dos cetáceos varados y con la culera del pantalón a la altura de los tobillos. De la mirada del hijo está ausente cualquier atisbo de inteligencia. El padre, inexpresivo, puede ser tanto un comerciante como un yihadista, que para algo estoy en una de las provincias con mayor actividad de estos grupos y, por lo que les oigo, lo poco que hablan lo dicen en árabe. Me obsesiona la barba cerradísima del padre, orgullo de cualquier Sancho Panza.

Bufet del desayuno en el hotel. Cuando llego, su mesa está atestada de platos sucios. Ambos degluten sin tasa, que comer es otra cosa. Sus bocas trituran con eficiencia. Pero es el padre el que me abduce..; en su plato, una magdalena, de las de toda la vida, con su papelito y todo, y que como todas las pastas y bollos deben comerse con la mano, sin cubiertos (hoy se han impuesto ciertos usos en quienes no pisaron alfombras durante generaciones, confundiendo estilo y finura con hacer el indio).

Pues Sancho Panza, mudo, toma cuchillo y tenedor, y con extremado cuidado se dedica a trocear la magdalena dentro de su envoltorio, llevándose luego a la boca cada pedacito...

sábado, julio 09, 2011

Obras

Pues viene a resultar que estamos de obras en casa y he perdido temporalmente el contacto con los amigos. Uno de ellos me pregunta como van las cosas; le he contestado con la carta que pueden leer a continuación, esperando que me disculpe por publicarla, pero creo que interesa que sea de general conocimiento, pues alguno de mis escasos lectores podría sacar alguna consecuencia que le fuese provechosa en el futuro.

La obra de la cocina, en si, se terminó el lunes pasado; por eso volvimos el martes. Ese mismo día instalaron los muebles, pero... La encimera se mide, corta e instala, tras tener instalados los muebles de la cocina; lo hicieron el martes por la tarde y vinieron a instalarla el jueves, descubriendo que habían cortado mal el área del fregadero...

Así que no tenemos encimera. Y sobre ella se instala luego el fregadero -con grifo, que está de excursión por la casa- y la placa vitrocerámica, y bajo ella el horno, así que ni podemos cocinar ni na de na. A más joder, desde el 5 de junio en que contratamos el empapelado y abonamos su entrega a cuenta, no tenemos noticia del empapelador; y como delante de la pared a empapelar va una alacena provenzal, no podemos recoger muchos de los cachivaches dispersos por la casa.

Pasado mañana, lunes, puede que venga el fulano que abrillantará los suelos, tras lo que será posible que los muebles y cuadros del hall y del pasillo vuelvan a sus sitios, permitiéndome llegar a la cama sin superar un enorme florero, el paragüero y una consola de caoba napoleónica -que no quiero saber como la consiguió mi abuelo-.

Todo ello, permitirá limpiar y sacar la escalera, el aspirador, la fregona (con agua) y la mopa, de la bañera. ¡Ah y que deje de ver la tele a través de las estanterías de una rinconera!. En fin..

domingo, enero 23, 2011

Comensales

He ido a comer a un buen restaurante. Créanlo. Dejaré de lado la comida, que he disfrutado, y les hablaré del entorno. Por estribor, un hipopótamo; es decir, un fulano grande y coloradote, de abundantes carnes y exuberantes tetas, calvo, cuyo aliño indumentario se reducía a una camisa de rayas, por fuera y encima del pantalón de chándal, y zapatos de rejilla con negros calcetines cortos de nailón. Insuperable.

Le he apodado El Fabuloso, pues cada vez que se le acercaba el servicio a preguntarle su parecer, contestaba raudo: ¡fabuloso, todo fabuloso!. No comentaré nada de su pareja -ahora se dice así-, pues, aunque iba a tono con él, la mujer no ha destacado más que por atender a sus dos hijas; estas, una de alrededor de cuatro años y otra más pequeña, que no se ha levantado de la trona que puso a su disposición el restaurante, si.

La mayor ha hecho carreras entre las mesas empujando con toda su alma la trona con su hermana, que, mientras, se dedicaba a dar hisopazos a todios con la cuchara con la que comía el puré. Dignos retoños de su progenitor ... -ahora se dice así-. Y es que las niñas dejaron sobre la mesa un juguete, una barra de plástico amarilla con un resorte rojo en uno de sus extremos que al presionarlo abría y cerraba unas pinzas azules en el otro. Y era grande, grande.. Así que el hipopótamo, como al descuido, ha cogido el chisme y se he puesto a hurgarse los mocos con las pinzas, procurando atraparlos presionando el resorte rojo. ¡Absolutamente espectacular!.

Por babor, una pareja cincuentona acompañada de otra de veintitantos y un, un .. no se como llamarlo de edad parecida. Este último parecía nerviosísimo y no paraba de echar grandes risotadas e intentar ligar con el servicio tuteándole como si fuesen colegas de toda la vida. Los camareros le miraban con cara de decirle: ¿no te das cuenta de que te atiendo porque pagas, soplapollas?.

De los más mayores, él era el padre de la chica joven y ella su pareja actual, no la madre de la muchacha. El hombre y el novio de la chica no han dicho ni mu; es más, el más mayor contemplaba el suelo constantemente como si pensase: señor, que pase pronto este descaraje. ¡Qué gran verdad!. La mujer mayor, cuya minifalda era mucho más corta que la corta minifalda de la más joven, charlaba con esta...

Joven: En mi boda querría antorchas de verdad (Novio, mirada de espanto)
Madre putativa: Tendremos que pensar algo por si llueve (compañero, hunde la cabeza en el suelo)
......
Joven: Así como creer en misas y eso, no...
Madre putativa: No importa, por la Iglesia es más bonito. Lo que pasa es que en España estamos muy atrasaos. ¡Si supiesen como yo la teoría liberal!.
......

Les dejo. Antes de emborracharme para olvidar, les aclararé que, por lo que entendí, la teoría liberal debe ser eso que se conoce como Teología de la Liberación. ¡Vaya torda!

lunes, enero 10, 2011

Todo un señor

Uno, aquí donde no lo ven, aunque alto, fuerte y, en fin, de buena planta, ni en sus mejores tiempos fue un tipazo. Así como del montón, tirando a anodino. De manera que como me gustaban las mujeres más que a un político el sillón, tenía que llevar a cabo finas aproximaciones, que tras sutiles tomas de contacto condujesen a la explotación del éxito (¡joder qué bien me ha salido!).

Tenía coche, en tiempos en que conseguía aparcar sin grandes problemas en Madrid, y eso comprenderán que facilitaba algo el asunto. Luego lo jorobaba que, dado mi exiguo sueldo, -sobre unas 11.000 pesetas, recuérdenlo para luego- no solía tener para gasolina. El resultado es que me aficioné a la lectura. Pero dejemos eso..

Atardecía en Santander.. Agosto. Noche cálida y sensual... Y a mi lado una mujer deliciosa. Había que completar la aproximación y entrar en contacto para valorar el borde anterior de la zona de resistencia. Así que pensé que era buena idea subir al mirador de Peña Cabarga, tomar algo allí y llevar a cabo la maniobra.

El bar, de estilo inglés. El barman, con más horas de vuelo que Lindberg, calvo y cuarentón, elegante dentro de su esmoquin, nos contemplaba displicente. Y uno que a falta de mayores méritos presumía de señor elegante, vio por el rabillo del ojo una botella de coñac Napoleón V.S.O. P.

Sonreí.., miré a la mujer.. (¡Te vas a enterar, hermosa!). Y así como quien no quiere la cosa, sin darle importancia, dije: "Napoleón, por favor". Decisión heroica, dado que mi bebida preferida era el batido de chocolate de la Lactaria Montañesa Sociedad Anónima. Ella, joven mujer al fin, una Coca Cola; excitante.

Cuando llevaba dos sorbos me vino de pronto a la mente una pregunta: ¿Cuanto me va a cobrar este por la copa?. Y es que la copa era una señora copa, campanuda, enorme.. Y se mascaba la tragedia. Todo mi capital eran 250 pesetas. En un instante, comencé a sudar, contestaba con monosílabos, el mundo me daba vueltas..

Pero el espíritu jinete, el código legionario y todo eso, me decidió a pedir la cuenta: "¿Qué se debe?". Alea jacta est. Imagínense si no me llegaba.. "Esto, hermosa, ¿sabes?, es que no tengo dinero...".

"Son doscientas cuarenta y dos pesetas, señor". 2 - 4 -2 ... Capicúa. Se me empezaron a aflojar los músculos.. Pagué, con mi mejor estilo, y sugerí con elegancia: "¿Nos vamos?". La flojera que se iba apoderando de mí casi me impedía caminar y cuando me senté en el coche, me temblaban las manos. Y es que, comprenderán, uno era todo fachada y había estado a punto de disolverme cual azucarillo en aguardiente. Por cierto; sigo siendo fachada..

La diarrea me duró una semana

domingo, diciembre 19, 2010

El restorán

Cuando yo era niño se decía así: Restorán. A lo fino y elegante, muy francés. Lo he recuperado por la tilde, por joder a la Academia. A este paso, entre unos y otros, me van a decir hasta como tengo que cogérmela pa mear.

Uno tiene su experiencia de hospitales. Pasé varias Navidades, dos de ellas seguidas,cenando en Nochebuena en una de sus habitaciones. Allí conocí gente guapa. Los domingos, después de misa, iban a tomar el aperitivo y a comer a la cafetería, revestida de azulejos blancos, con olor a yodo y eso, y con algún cliente físicamente paupérrimo. "Es que es barato", contestaban cuando les preguntabas con sutileza.

Pues viene a resultar que me han regalado una guía de comederos zaragozanos. Y hete aquí que en ella aparece uno que no lo mejora ser vivo alguno. El Complejo Funerario. ¡Toda una experiencia!. Majo, eso si; un detalle las plantas. Y el ciprés que puede verse por la ventana. Siento tanta curiosidad que voy a ir a cenar... No me negarán que de noche, es lo propio del lugar.

martes, noviembre 09, 2010

El amigo del pueblo

Algo que ha contado Silvia ha hecho que me acuerde de una anécdota del despacho, que aunque sucedió hace años y quizá haya contado antes, merece la pena recordar de nuevo. El caso es que una de las secretarias avisó de que había una visita que quería ser recibida lo antes posible y que para reforzar su petición aducía que era amigo de la niñez del "gran jefe", del pueblo donde nació.

Cuando se le dijo a este el nombre del visitante, comentó que no sabía quien era y que no había oído nunca hablar de tal persona. Salió la secre a informar a la visita de que no podía ser recibido, "lamentándolo mucho y bla, bla, bla..", a lo que le respondieron que tenía que haber algún error, que su amigo de la infancia nunca le dejaría en la estacada y eso, y lo demás ... Retornó la amable ayudante a presentar la petición y la sorpresa de quien no era reconocido... Y una vez más, al trasladar a este la negativa y el desconocimiento de la presunta amistad, el del pueblo, desesperado, suplicó:

Dígale que soy el hijo'lBaboso...

Fue recibido de inmediato

sábado, octubre 30, 2010

Exacta explicación

Cada día aprendo algo sobre las mujeres. Poco y nunca lo suficiente, pero algo. Así que les contaré.. Viene a resultar que vinieron de visita una mamá y su hija. Esta mostraba esa belleza esplendorosa de la mujer preñada, por lo que mi suegra, que nada sabía de tan feliz suceso, le preguntó: ¿Y cómo ha sido eso?. A lo que la futura madre respondió sincera:

Pues eso ha sido ni visto ni escuchao

jueves, diciembre 17, 2009

lunes, noviembre 09, 2009

Si quieres comenzar a hacerte una pequeña idea de la mentalidad japonesa, entra en esta página. Y quédate un rato pensando en lo que siente el fulano ese que se pone malito. Imagínate, aunque solo sea por un momento, la escena y sus diálogos en España....

¡Tócate los cojones..! La que has montao tío"
"¡Joderos cabrones!"

Y cosas así...

miércoles, noviembre 04, 2009

Me apuntaría a las Fuerzas de Defensa japonesas..

En cabecera de este blog aparece una frase sobre mi nulo entendimiento de la personalidad femenina. Compleja....; o alejada de esa espléndida, sencilla, directa, .. mentalidad masculina. ¡En fin!. ¿Qué les puedo contar que no sepan?.

He visitado esta página. ¡Qué cambio!. Con respecto a lo que yo conocí. Ahora, quizá, hasta se perfumen.... Y es que ya lo decía El Chechu -uno de mis profesores- un día que otro de estos se mofó de él porque se echaba colonia..:

"¡¡ Chechu.. Hueles a puta !!"

A lo que respondió este, con la rapidez del rayo..

"Más vale oler a puta que a puta mierda, como tú"

sábado, octubre 10, 2009

La comida

Estamos en fiestas. ¡Dios nos ampare!. Lo se por la cantidad ingente de basura y suciedad que hay en la calle y por ciertas piaras de individuos que descienden hacia el centro desde los aledaños ciudadanos. Se les distingue por ir disfrazados al estilo de Pamplona, a cuyo color blanco han añadido variadas manchas de vino y mierda callejera, por seguir una pancarta que parece resultado de un trabajo de manualidades de Primaria, por un andar de primate antropomorfo y por ir dando a beber vino a los niños que les acompañan.

Dado que aquí no hay traineras ni cucaña sobre la mar, decidí hace días reservar mesa para comer en un bar restaurante que les recomiendo, el "Urola". Y lo que me temía ha sucedido. Todos los comensales nos hemos sentado a la misma hora...

¡Impactante!. La familia del fondo con abuelos y niños ha organizado carreras de cochecitos, primero por la mesa y luego por el suelo; la de nuestro lado, con una composición parecida pero con niños más mayorcitos, se han dedicado a incitar a estos para que demostrasen al comedor cuantas habilidades tenían, pugilísticas incluidas; las tres mujeres sentadas a mi espalda, descendientes de King Kong, dado su tamaño, vellosidad e intenso trabajo con el palillo entre sus dientes, blandían nerviosas los cuchillos; y la cuarentona pequeñica, sentada frente a mí, embutida en unos pantalones cortos de franela gris en los que desaparecían unos pantys color vino, que le había comprado el enemigo, sacaba fotos sin parar a un abuelo desdentado.

¿Y todo por qué?. Pues porque la cocina no daba abasto. Y su jefe de cocina, de excelente oficio, ha preferido mantener la calidad antes que salir del paso. Así que el papelón ha sido para el servicio....

Los camareros entraban y salían nerviosísimos de la cocina, y como no sabían que hacer han improvisado.. A nosotros nos han ido suministrando agua y pan -dada la hora, nos comíamos hasta el mantel-, de cestito en cestito y botellita en botellita; a las King Kong tan pronto le ponían un plato hondo a una como un tenedor a otra, pero nada de vez; a la familia que hacía carreras de coches le han sacado un plato de anchoas, que dados los que estaban el que más ha tocado a una, pues han tenido que sortear entre ellos quien no las probaba. Y así....

Toda una experiencia. Hemos comido muy bien. En casi tres horas, pero muy bien....

sábado, junio 27, 2009

Un buen acuerdo

Acabamos de celebrar la junta anual ordinaria de mi comunidad de propietarios. Es algo excitante, donde, como en la guerra, aflora lo mejor y, normalmente, lo peor de cada uno. Aunque no suelen asistir la mayor parte de los convocados, es posible contemplar en acción al puntilloso, al detallista, al tocapelotas, al mudo, al ignorante, al....
El administrador -con mucha experiencia en estas lides- se defiende leyendo una catarata de datos, acudiendo a tecnicismos alejados del común entender y dejando que los propietarios se peleen entre si. Dado que lo que quiere cada uno es arrimar el ascua a su sardina y no lo que interesa al común, aquello tiene pinta enseguida de no terminar nunca.
Ya que uno tiene cierto predicamento y tenía ganas de terminar para estar sentado en mi terraza favorita, le pregunté por sorpresa al administrador: "¿Cuanto pagamos por utilizar esta sala de reuniones?"; "30 euros" respondióme presto, sin captar mis aviesas intenciones.
"Pues bien", continué, "¿alguno se opone a que en el futuro nos reunamos en un bar y utilicemos ese dinero para regalarnos unos cafés con churros?". Los asistentes, pillados por sorpresa, no dijeron ni mu; les concedí un instante y antes de que pudiesen resollar dije: "¡Aprobada la moción por unanimidad!".
Así que, ¡por fin!, se aprobó algo útil. Y es que para dirigir al personal hay que pillarlo por sorpresa y en lugar de pedirle opiniones -que al ser gratis, sueltan como mean-, exigirle que se oponga a algo concreto. Pero sin dar tiempo a que reaccionen...

domingo, junio 14, 2009

¡Qué placer!

Resulta que hoy ha sido nuestro 36 aniversario de bodas y como quien no quiere la cosa, nos hemos ido a comer a un restaurante de otra ciudad. No suelo confiar demasiado en las cocinas famosas y era la primera vez que íbamos, así que he entrado "criticón"...

Resulta, también, que por esos azares que tiene la vida y que siempre saca a relucir cuando pretendemos que siga nuestros deseos y no lo que tiene dispuesto para nosotros, fui el primero que entró en el local hace ya unos cuantos años. Iba yo despendolado como de costumbre conduciendo mi coche cuando a este le reventó una rueda delantera (*).. Gracias a que uno es, poco más o menos, una especie de Juan Manuel Fangio -¡perdón maestro, pero algo tengo que decir para ligar!- salí con bien ... de la carretera hacia unos prados cercanos. Un hombre amable me auxilió y me acogió en lo que tiempo después fue el famoso restaurante de hoy, que entonces aún no se había abierto al público.

El menú, asequible; 118 euros. ¿Caro?. Pues que quieren que les diga.. ¿Es caro Cristiano Ronaldo?; ¿es mal negociante Florentino Pérez? (Pueden responder a lo anterior basándose en el dinero que ha ganado Florentino a lo largo de su vida y el que se ha embolsado usted, prodigio financiero).
Y ya puestos, hemos comido a la carta. Ana -la jefe de sala- me ha ofrecido fuera de aquella alguna que otra cosilla y en honor de mi Anónima favorita he seguido sus consejos.. Así que una rubia uniformada totalmente de negro se me ha acercado insinuante y, tras pedirme permiso, ha procedido a colocarme, anudándolo suavemente en mi cogote, un hermosísimo y gran babero de color blanco.

He comenzado a ronronear de placer cual minino satisfecho... La cara de los comensales de la otras tres mesas lo decía todo.. ¡Anonadados!. Y reconozco que me entusiasma "escachifollar" cuanto puedo a estos individuos que basan su presencia en el dinero, sin saber hacer la O con un canuto.

Y he rematado la faena, armado de las correspondientes pinzas y bidente, comiendo y chupando despacito unos jugosos y gordísimos caracoles estofados con chistorra. Mi placer se ha consumado cuando otro señor, así, guapetón, como yo, ha solicitado el babero a la hora de comerse el rodaballo.

Nota para las señoras.-: Ni el del rodaballo ni yo hemos manchado el babero. Ni una mota.

(*) Técnicamente, solo puede reventar una rueda compuesta de llanta, cubierta y cámara dentro de esta. Cuando, por la razón que sea, la cámara estalla, hace que la cubierta reviente y quede solo la llanta, privando al vehículo de ese apoyo.
Si se trata de una rueda directriz y motriz, como era mi caso, se va rápido y hoy escribo esto, alguna Mano ha tenido que protegerme hasta el absurdo.

jueves, abril 16, 2009

Ergonomía

Si, ergonomía, que la R.A.E. define como "estudio de datos biológicos y tecnológicos aplicados a problemas de mutua adaptación entre el hombre y la máquina", término para el que creo que he encontrado una representación excelente y que muestro a continuación, siempre que se acepte máquina como....


miércoles, abril 15, 2009

Se abre la veda

Si, se abre la veda; la de las terrazas o veladores, como prefieran. Se nota en que los bares, cafeterías, chiringuitos y similares, no solo comienzan a abrir sus respectivas, sino en que además puedes pedir que te sirvan lo que desees, sin temor a que aquel que antes conocíamos como camarero, curtido en el oficio, y hoy tiene de todo menos oficio, te suelte un "solo cerveza y refrescos, que el resto se estropea y no hay negocio".

Camareros.. ¡Cómo los de mi pueblo, ninguno!. A mi añorado Tomás, todo un señor, le pedías dos cortados y te contestaba: con calma joven; de uno en uno. Y eso, que traía un cortado y luego, con una amabilidad exquisita, preguntaba: ¿para usted lo mismo, creo recordar, no?. Y sin esperar, iba con diligencia a por el segundo cortado.

Incluso ponían en su sitio a alguien pretencioso, como este su seguro servidor... Recuerdo un día que andaba conquistando a una muchacha espléndida..; y eso, ya se sabe, significa, para un gilipollas indocumentado como era quien subscribe, presumir de todas sus inexistentes cualidades.
¿Qué podemos merendar?, pregunté así como quien ha vivido mucho y está al cabo de la calle.. "Tengo un jamón de mono excelente, caballero", contestó somarda quien nos atendía. Y yo que no atendía más que a la espléndida mujer que me acompañaba, no presté atención y contesté con suficiencia: Bien, sírvanos una ración doble.

Se retiró serio a preparar la manduca y al poco colocó entre ella, la bella, y yo, la bestia, un grandioso plato de cacahuetes; ¡y con cáscara!. Caíme del guindo al pronto, sentime ridículo y ....

¡Que capacidad tienen ellas de perdonar lo tontos que somos!

domingo, febrero 08, 2009

Pasear

Me recomendó el médico que caminase hora y media por la mañana y otro tanto por la tarde. ¡Qué barbaridad, adonde vamos a llegar!. Antes, la gente honrada que salía a la calle sin obligación iba o al café, a criticar, o buscaba una obra cualquiera, para ver que podía criticar.

He preferido volver al gimnasio. Allí tampoco trabajo, pero charlo. Las señoras de la 5ª Edad me han recibido gozosas.. "¡Joven, que bien está usted!". Y a mis años, que me consideren joven, anima.

Por aquello de justificar mi presencia, me puse a pasear en la cinta y al poco rato se subió en la de al lado una de aquellas señoras. Así como quien no quiere la cosa, trabamos conversación.. "Mamá, tienes que pasear; el ejercicio es necesario". La mujer se desahogó conmigo; estaba hasta el moño de sus hijos.. "Así que para callarles la boca me he apuntado al gimnasio; y es que, ¿sabe joven?, antes tenía que sacar a pasear a mi marido, pero desde que se murió, ya no tengo que sacar ni al perro".

Esto... A este joven que tanto les seduce..., ¿también me verán como a un ...?

viernes, noviembre 28, 2008

¡Hombres!

A mí, ya, como si me insaculan; y que conste que me han insaculado un montón de veces, tiempo ha.. Mantengo en cabecera de esta página que no entiendo a las mujeres; una frase como otra cualquiera, solo para llamar un poco la atención.
Pero lo que ocurre en realidad es que no entiendo de . Como el del chiste, que le dice a su amigo que había follado el doble que el año pasado y este le contesta: ¡Pero si el año pasado no te enteraste de la fiesta; a lo que el primero responde: ¡Pues eso. de !.

He encontrado esta web japonesa. Se que a ustedes les sonará a chino.. Tranquilos; les ayudaré, que la cosa me está tocando los tsurigames -espero que esta palabra japonesa, escrita en nuestro alfabeto como suena, la entiendan-.
Pues ayudan a los hombres -no se si ...- a estar tan a gustito. (Yo es que soy de otra época y no entiendo de que va la fiesta, de verdad). Venden ropa interior masculina. Y su producto estrella es lo que toda la vida se ha llamado un sostén. Entre este y una funda abultapelotas, ¡niquelao!. Sales con esos "interiores" y las tías te devoran. ¡Ah, ya!. Y si encima te bañas con el perfume aquel de la tía en moto que se baja la cremallera...

(Archivo: "No puedo creer que lo hayan inventado")

Lectores míos.... Hago mutis por el foro, como diría don F.

martes, septiembre 30, 2008

Explicación

Por fin he encontrado una explicación convincente a por que la denominan "Generación Y"

miércoles, septiembre 03, 2008

El hogar

Calentito. Tan pronto como me han contado lo sucedido os lo cuento, que ya sabéis que soy un marujo cotilla. Pues viene a resultar que en esta ciudad de calores veraniegos infernales, hay una parroquia denominada del Portillo -si, donde la catalana y esposa de suboficial conocida como Agustina les dió p'al pelo a los franceses dando fuego al cañón-.
Y su párroco tuvo que asistir a una anciana en trance de muerte, reconfortándola con los auxilios espirituales y acompañándola en momentos tan delicados. El buen hombre se esforzaba en consolarla, explicándole que iban a terminar todos sus dolores y preocupaciones, que estaría en paz y maravilla por los siglos de los siglos y que moraría en la casa del Padre...

La dulce ancianita levantó la mirada acuosa hacia el párroco y con voz débil, le dijo con suavidad:
"Desengáñese mosen. Como en casa de una, ¡en ningún sitio!"