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domingo, octubre 19, 2014

El anillo

¡Cuanto tiempo!. Más de un año... Pero lo anecdótico no depende de mí sino de sucesos que llegan a mis oídos y este último año no ha sido favorable en este aspecto, pues gracioso ha habido poco. Pero a lo nuestro.. Ayer por la noche me contaban algo ocurrido en un Servicio de Urgencias de cierto hospital público.

Viene a resultar que se presentó un fulano angustiado. Se había colocado en el pene -en este caso y por lo que leerán a continuación sería más apropiado llamarlo ciruelo- unos anillos de esos que al retener el flujo sanguíneo provocan que el miembro aumente de tamaño más de lo habitual. Fuese por lo que fuese, aquello no funcionó bien, el miembro adquirió un color amoratado, fue doliéndole más por momentos y lo que fue peor, era incapaz de quitarse los anillos.

Se intentaron varios procedimientos de .., de .. ¿extracción?. Fracasaron todos, desde los ungüentos varios a los alicates. Así que al médico que llevaba el asunto se le ocurrió cortar por lo sano; los anillos, no el ciruelo, no sean bestias. Y creyó que podía utilizar para tal menester una sierra radial del servicio de mantenimiento; así que pidió que acudiese con dicho útil el operario correspondiente.

Cuando este llegó, entró y vió, sabedor de lo que se le solicitaba, dijo que ¡ni leches! antes de casi desmayarse por el espectáculo. De modo que el médico no tuvo más remedio que ser él quien "operase" la máquina. El paciente se había quedado pálido y mudo, cuando asimiló lo que se pretendía, lo que no dejaba de ser muy conveniente.

Cortar a lo largo, dadas las sinusoides del lugar, era peligroso y complicado, así que decidió trabajar al bies y con todo cuidado se puso a ello.. El paciente, además de mudo y pálido, parecía no respirar. Logró cortar el anillo, pero este era tan sólido y rígido que no se abrió, así que, querido mío, tendré que serrar por la contraparte...

Con otro corte a 180º del anterior aquello terminó abriéndose. El fulano se desmayó. Y la gangrena de aquella cosa se evitó......


sábado, septiembre 28, 2013

Hombre rico, hombre pobre

Paseo de las Damas, Zaragoza, sábado al mediodía. Dentro de poco abrirá un estanco y los obreros se afanan en terminar la obra que requiere el local. Uno de ellos se aleja sudoroso hacia un contenedor llevando a cuestas una gran pieza de madera. Cerca de la esquina llega a la altura de un hombre en camiseta y deportivas que está preparándose a montar en bici. Y dice ...

¡Joder, los ricos lo que quieren, hasta tienen bici!.

sábado, febrero 09, 2013

La agüela

Cuando hoy he entrado a comprar el periódico, una señora mayor, acompañada de la cada día más habitual emigrante, estaba charlando alegremente con la propietaria del quiosco; contándole sus cosas y eso. Entonces ha llegado otra mozuela de la 6ª Edad, que al ver a la anterior le ha preguntado: ¿Qué tal estás?.

La primera ha vuelto la cabeza hacia la recién llegada, ha dirigido la mirada en oblicuo hacia la derecha unos 30º y hacia abajo unos 60º, ha lanzado a todos los vientos un suspiro profundo, que nos ha desgarrado el alma y le ha contestado: ¡Pues..., ya ves!. Y se ha quedado en un silencio doliente, muestra de haber demolido toda idea de que no necesitaba atención y cuidado.

martes, marzo 06, 2012

Me sorprenden..

Deduzco que son padre e hijo; sus caras y cuerpos exigen pensar así. Caminan extremadamente despacio, al unísono, cual dos cetáceos varados y con la culera del pantalón a la altura de los tobillos. De la mirada del hijo está ausente cualquier atisbo de inteligencia. El padre, inexpresivo, puede ser tanto un comerciante como un yihadista, que para algo estoy en una de las provincias con mayor actividad de estos grupos y, por lo que les oigo, lo poco que hablan lo dicen en árabe. Me obsesiona la barba cerradísima del padre, orgullo de cualquier Sancho Panza.

Bufet del desayuno en el hotel. Cuando llego, su mesa está atestada de platos sucios. Ambos degluten sin tasa, que comer es otra cosa. Sus bocas trituran con eficiencia. Pero es el padre el que me abduce..; en su plato, una magdalena, de las de toda la vida, con su papelito y todo, y que como todas las pastas y bollos deben comerse con la mano, sin cubiertos (hoy se han impuesto ciertos usos en quienes no pisaron alfombras durante generaciones, confundiendo estilo y finura con hacer el indio).

Pues Sancho Panza, mudo, toma cuchillo y tenedor, y con extremado cuidado se dedica a trocear la magdalena dentro de su envoltorio, llevándose luego a la boca cada pedacito...

jueves, marzo 01, 2012

Clic

Mi compañero y su mujer caminaban por la acera, acercándose a la mesa de la terraza donde estábamos sentados. Ella iba largando que no veas... Creí que no nos habían visto, pero al llegar a nuestra altura ella giró la cabeza, sonrió y se acercaron.

Cuando comencé a preguntarle que tal estaba, él alzó elegantemente la mano hasta la parte trasera de su oreja y oí un suave clic. Acababa de conectar su sonotone... Ahora se porque la pareja se lleva bien.

martes, diciembre 13, 2011

La abuelita

Voy a una peluquería que atiende a mujeres y a hombres. Cuando he entrado esta tarde he visto que en la zona femenina le estaban haciendo la pelambrera a una mujer sudamericana de esas que se dedican a pasear, sin hacerles ni recontrarepajolero caso, abuelos, a los que sus hijos aún les hacen menos.

La abuela estaba sentada en su silla de ruedas. Con el abrigo puesto. Que para que perder tiempo en disponer como es debido a quien la va a palmar. La habían girado de manera que pudiese ver con facilidad la importante labor que se efectuaba en la sesera de su cuidadora. Me ha llamado la atención al entrar su inmovilidad y la fijeza de su mirada; semejaba la Esfinge de Guiza, aunque vestida, de negro y con toquilla de punto. Y la blancura de su pelo, abundante, recogido en un moño.

Cuando la peluquera ha acabado de arreglar a la cuidadora y esta se ha levantado a abonar el servicio, nuestra esfinge ha recobrado la vida. Se ha movido y con una voz clara ha dicho:

A mí, no me cobre el servicio

miércoles, septiembre 21, 2011

El canapé

Un amigo se ha comprado un canapé. Un chisme de esos sobre el que se coloca un colchón. Y como ya tenemos unos años y somos gente preparada, el modelo que ha adquirido es de esos abatibles o basculantes o como se llamen; más o menos como este.

Como le hacia ilusión estrenarlo, acordó con la tienda que se lo llevasen a casa cuanto antes. Lo compró un viernes y haciéndole un favor, se lo instalaron el sábado en casa. Como habían quedado, lo mismo que le dejaron el nuevo, se llevaron el viejo somier donde dormía...

Cuando se quedó solo, lleno de ilusión, alborozado como un niño, se dispuso a probarlo. Soltó algo, presionó no se que, alzó la parte superior acompañándola con la mano mientras ganaba altura .... Muy bonico. Quedó como en la foto que habrán podido ver pinchando el enlace.

Calculó que allí podría guardar muchas cosas. Sonrió. Y satisfecho decidió bajar aquello a su posición horizontal. Ufffff... Aggggghhhh... Imposible; ni se movía. Por muchos intentos y probatinas que hizo el canapé mantuvo su tapa alzada cual novio primerizo.

LLamó a la tienda. Sábado, ¿recuerdan?. Silencio... No tuvo valor para acostarse dentro del cajón, por si se hacia realidad la escena de aquella vieja película en que el propio quedaba aprisionado al descender inopinadamente la tapadera, ni a estas alturas estamos para dormir en pendiente con los pies apoyados en ese asa tan mona, cual choricico en secadero.

Así que durmió en el sofá, cual marido sorprendido in fraganti.. Y con el calor que hace por aquí, sin manta ni ná. Vamos que no pegó ojo.. Y se lo cuento para que aprendan y escarmienten en cama ajena.

sábado, septiembre 17, 2011

La camarera

Me ha contado una amiga una anécdota de su pueblo que es tan sabrosa que no resisto contársela a mi vez a ustedes. Su pueblo es muchismo pueblo y ya saben que en lugares así puede pasar de todo, en especial cuando pretenden quedar fisnamente...

Pues viene a resultar que como era tiempo de confirmaciones y tenían fama de buena cocina, cosa esta que suele atraer a las autoridades, el excelentísimo y reverendísimo señor obispo decidió presidir la ceremonia, pues sabía que tras esta iban a dar una comida de padre y muy señor mío a las fuerzas vivas de la localidad.

En lugares así suelen disponer de buena materia prima para guisar, pero no tanto para servir con delicadeza a gente tan principal. Un problema. Y es que la muchacha de la fonda, moza dispuesta y trabajadora como pocas, eso si, era bastante bruta e inevitablemente sería la camarera. Así que el alcalde, el párroco, el maestro y el cabo de la Guardia Civil -de la de antes, de la de verdad, la del tricornio- la aleccionaron convenientemente, cada uno a su estilo.

Llegado el día y hora de la manduca parecía que todo iba sobre ruedas.... La moza llegó con la sopa rolla, usease con cachos gordismos y abundantes, y como le había dicho el mosén se acercó al señor obispo para que se sirviese el primero. Este, hombre de iglesia al fin y al cabo, comedido, prudente y delicado, principió tomando poca cantidad y de la superficie, ante el pasmo de la camarera, que no pudo contenerse y espetó:

"Arregüelva, arregüelva su divina majestad, que lo mejorcico está en el culo"

sábado, julio 09, 2011

Obras

Pues viene a resultar que estamos de obras en casa y he perdido temporalmente el contacto con los amigos. Uno de ellos me pregunta como van las cosas; le he contestado con la carta que pueden leer a continuación, esperando que me disculpe por publicarla, pero creo que interesa que sea de general conocimiento, pues alguno de mis escasos lectores podría sacar alguna consecuencia que le fuese provechosa en el futuro.

La obra de la cocina, en si, se terminó el lunes pasado; por eso volvimos el martes. Ese mismo día instalaron los muebles, pero... La encimera se mide, corta e instala, tras tener instalados los muebles de la cocina; lo hicieron el martes por la tarde y vinieron a instalarla el jueves, descubriendo que habían cortado mal el área del fregadero...

Así que no tenemos encimera. Y sobre ella se instala luego el fregadero -con grifo, que está de excursión por la casa- y la placa vitrocerámica, y bajo ella el horno, así que ni podemos cocinar ni na de na. A más joder, desde el 5 de junio en que contratamos el empapelado y abonamos su entrega a cuenta, no tenemos noticia del empapelador; y como delante de la pared a empapelar va una alacena provenzal, no podemos recoger muchos de los cachivaches dispersos por la casa.

Pasado mañana, lunes, puede que venga el fulano que abrillantará los suelos, tras lo que será posible que los muebles y cuadros del hall y del pasillo vuelvan a sus sitios, permitiéndome llegar a la cama sin superar un enorme florero, el paragüero y una consola de caoba napoleónica -que no quiero saber como la consiguió mi abuelo-.

Todo ello, permitirá limpiar y sacar la escalera, el aspirador, la fregona (con agua) y la mopa, de la bañera. ¡Ah y que deje de ver la tele a través de las estanterías de una rinconera!. En fin..

viernes, abril 15, 2011

Cuidado con las gafas

Los viernes nos reunimos los de la Cuchipandi a tomar el aperitivo. Uno de nosotros es un caballero de noble porte, clara elegancia, finas maneras y culto decir.. O sea que el hombre está fuera de lugar en la España actual.

Apareció esta mañana vestido de manera informal, con un jersey azul marino sobre camisa clara a juego, y protegidos los ojos con unas gafas de bonita montura y buena marca. Como en el café hacía una temperatura agradable decidió quitarse el jersey para estar más cómodo y, para tener las manos libres, colgó las gafas de su camisa, colocando sus patillas en el interior de esta y sobre lo más alto de su botonadura.

Hecho esto, y como hemos procedido todos en estas circunstancias, usó sus manos para recoger el jersey desde abajo e ir sacándoselo por la cabeza..... En esa operación estaba cuando el jersey ha empujado las gafas hacia arriba, lanzándolas por los aires... El caballero, que se ha percatado al instante de que caerían al suelo y se romperían, ha demostrado poseer unos reflejos felinos y, mediante un rapidísimo y enérgico movimiento de brazo, las ha cogido al vuelo...

¡Pero lo que es la Física, la inercia y todo eso!. El movimiento uniformemente acelerado del brazo, anclado al cuerpo por el hombro como es bien sabido, ha originado que la mano situada en su extremo haya descrito una trayectoria circular y descendente tras atrapar las gafas, que se ha detenido cuando ha golpeado con violencia en plenas partes pudendas del titular de las mismas partes y propietario de las gafas.

He de reconocer que ha perdido compostura, se ha doblado sobre si mismo, ha cerrado los muslos cual virgen en momento de peligro, ha emitido un gemido y ha dicho bajito algo así como: Yeejjazzjj....

He propuesto echarle unos cubitos de hielo por la bragueta, remedio casero que, como es bien sabido, produce efectos inmediatos, pero las chicas, siempre delicadas y pudorosas ellas, han preferido pedirle un café con leche.

Y así, entre unas cosas y otras, hemos pasado la mañana

jueves, febrero 10, 2011

El funeral

Hoy he asistido al funeral del hermano de un amigo. Las ceremonias de la Iglesia Católica me dejan cada día más turulato. Reconozco que no es por su doctrina, sino por el nivel que muestran algunos sacerdotes cuando ejercen como tales.

El de hoy ha comenzado por no tener ni idea sobre quienes eran los familiares del muerto, de manera que creo que ha deducido que eran los que estaban en el primer banco según se entraba a la capilla; en consecuencia ha abrazado lacrimoso a los sobrinos y no ha dirigido ni una mirada a los hermanos, que estaban en el banco de al lado.

Luego ha cogido un folio, que le ha costado leer, cosa natural si eres de la quinta de Matusalén, hasta encontrar el nombre del fallecido. Y desde entonces, feliz por el hallazgo, no ha parado de citarle, pero como en el colegio, por su nombre completo: Pedro Fernando Augusto, Gutiérrez que le veo... Si llega a ser el funeral de un noble, que ya saben que tienen nombres y nombres, uno detrás de otro, aún estamos en misa.

Ha comenzado cantando, ayudado por un viejo magnetofón.. Tenía la voz cascadísima, lo que unido a que casi no se le oía y que era el único que se sabía la letra y música, ha generado momentos esperpénticos. Y le gustaba cantar al buen hombre, que no ha parado.

El sermón, memorable. Salvo que ha dicho "la difunta", refiriéndose al muerto, que ha resaltado impertérrito su "condición divina" y que siguiendo el esquema habitual hoy en día en la mayoría de los casos no ha dicho más que lugares comunes, normal.

A estas y dado el ritmo con que ha oficiado, se ha pasado de hora (en el Complejo, que así se conoce aquí a tan alegre lugar, cada media hora hay un funeral; los que terminan se levantan y salen por las puertas de la derecha, mientras que por las de la izquierda entran los siguientes). Ahí ha empezado el circo..; se abrían cada dos por tres las puertas de la izquierda y asomaba una cabeza que giraba cual antena radar intentando saber si aquello era de lo suyo.. Y preguntaban; y contestaban..

Y como había mucha gente en la capilla hacía un calor agosteño, a resultas del cual y mientras el cura seguía cantando, a una moza de esas de ahora, esmirriadica y peliteñida, le ha dado una lipotimia y como estaba de pie, se ha dado un h...... con rebote en el suelo y sonido catachof. Han acudido a socorrerla unos cuantos, el populacho ha prestado toda la atención al suceso y el cura se ha quedado sin saber que hacer y fuera de lugar.

En esas, han entrado los de la funeraria, han enganchado el ataúd rodante y se lo han llevado hacia sus dependencias para incinerarlo. Justo en el momento en que los siguientes, cansados de esperar, entraban en tromba por la puerta.. Y se han dado de morros con el ataúd. Y la pava, pálida cual cadáver, tirada en el suelo. Y to dios raja que te raja...

lunes, enero 10, 2011

Todo un señor

Uno, aquí donde no lo ven, aunque alto, fuerte y, en fin, de buena planta, ni en sus mejores tiempos fue un tipazo. Así como del montón, tirando a anodino. De manera que como me gustaban las mujeres más que a un político el sillón, tenía que llevar a cabo finas aproximaciones, que tras sutiles tomas de contacto condujesen a la explotación del éxito (¡joder qué bien me ha salido!).

Tenía coche, en tiempos en que conseguía aparcar sin grandes problemas en Madrid, y eso comprenderán que facilitaba algo el asunto. Luego lo jorobaba que, dado mi exiguo sueldo, -sobre unas 11.000 pesetas, recuérdenlo para luego- no solía tener para gasolina. El resultado es que me aficioné a la lectura. Pero dejemos eso..

Atardecía en Santander.. Agosto. Noche cálida y sensual... Y a mi lado una mujer deliciosa. Había que completar la aproximación y entrar en contacto para valorar el borde anterior de la zona de resistencia. Así que pensé que era buena idea subir al mirador de Peña Cabarga, tomar algo allí y llevar a cabo la maniobra.

El bar, de estilo inglés. El barman, con más horas de vuelo que Lindberg, calvo y cuarentón, elegante dentro de su esmoquin, nos contemplaba displicente. Y uno que a falta de mayores méritos presumía de señor elegante, vio por el rabillo del ojo una botella de coñac Napoleón V.S.O. P.

Sonreí.., miré a la mujer.. (¡Te vas a enterar, hermosa!). Y así como quien no quiere la cosa, sin darle importancia, dije: "Napoleón, por favor". Decisión heroica, dado que mi bebida preferida era el batido de chocolate de la Lactaria Montañesa Sociedad Anónima. Ella, joven mujer al fin, una Coca Cola; excitante.

Cuando llevaba dos sorbos me vino de pronto a la mente una pregunta: ¿Cuanto me va a cobrar este por la copa?. Y es que la copa era una señora copa, campanuda, enorme.. Y se mascaba la tragedia. Todo mi capital eran 250 pesetas. En un instante, comencé a sudar, contestaba con monosílabos, el mundo me daba vueltas..

Pero el espíritu jinete, el código legionario y todo eso, me decidió a pedir la cuenta: "¿Qué se debe?". Alea jacta est. Imagínense si no me llegaba.. "Esto, hermosa, ¿sabes?, es que no tengo dinero...".

"Son doscientas cuarenta y dos pesetas, señor". 2 - 4 -2 ... Capicúa. Se me empezaron a aflojar los músculos.. Pagué, con mi mejor estilo, y sugerí con elegancia: "¿Nos vamos?". La flojera que se iba apoderando de mí casi me impedía caminar y cuando me senté en el coche, me temblaban las manos. Y es que, comprenderán, uno era todo fachada y había estado a punto de disolverme cual azucarillo en aguardiente. Por cierto; sigo siendo fachada..

La diarrea me duró una semana

miércoles, noviembre 24, 2010

El monago

Mi colegio era un lugar curioso. Jesuitas. Los parvulitos estaban a cargo de un hermano que llegó al colegio, entonces hospital de sangre, más muerto que vivo y como buen requeté prometió a la Virgen y a todo el santoral que si salía vivo se metía cura. ¡Qué ........; me curé!. Y aquí estoy, decía el buen hombre, pequeñico, calvo, coloradote y con los andares propios de un labrador. Repartía pan con las manos a la mínima y con un tino magistral. Guardo de él un recuerdo excelente.

El colegio formaba parte de la provincia vasconavarra. Decían las malas lenguas que la Compañía destinaba allí a lo mejor y más granado de sus miembros. O sea, a los zumbaos. Posiblemente eso explica la presencia del ínclito Arzallus, de quien se conserva como oro en paño una foto que se le sacó en la Quinta Julieta montado sobre un burro, con boina y sotana.

Pero a lo que iba. Por las mañanas asistíamos a misa como monaguillos para aprender como se hacía eso. Como los padres tenían que oficiar tres misas diarias, lo hacían en todas las capillas laterales de la iglesia desde el punto de la mañana, de manera que allí no estábamos más que los curas y los monagos.

Como siempre he procurado bandearme, logré asistir a un padre encantador, que había sido capitán de Artillería antes de ingresar en la Compañía. Todo un personaje. Se ventilaba el asunto en diez minutos, lo que era de agradecer, pues los críos nos aburríamos sobremanera. Así que para distraernos en aquella iglesia solitaria nos dedicábamos a competir con la campanilla...

Ya saben. En ciertos momentos, en especial a la hora de la consagración, se tocaban unas campanillas. Pero nosotros no; repiqueteábamos con furia dando todo un concierto. El brazo se alzaba vertical agitando las campanillas como si tuviésemos el baile de San Vito, para descender en arabescos procurando hacer el mayor ruido posible. Y yo era grande y fuerte, así que lograba efectos espectaculares. En estas estaba, cuando el cura se para un instante, se gira hacia mí y haciendo un gesto con la cabeza exclama:

¡Niño; no jodas!

sábado, octubre 30, 2010

Exacta explicación

Cada día aprendo algo sobre las mujeres. Poco y nunca lo suficiente, pero algo. Así que les contaré.. Viene a resultar que vinieron de visita una mamá y su hija. Esta mostraba esa belleza esplendorosa de la mujer preñada, por lo que mi suegra, que nada sabía de tan feliz suceso, le preguntó: ¿Y cómo ha sido eso?. A lo que la futura madre respondió sincera:

Pues eso ha sido ni visto ni escuchao

domingo, mayo 16, 2010

Récord

Un amigo mío mantiene que hay que celebrar todos los récords, sean de lo que sean, que batir uno tiene mucho mérito. Explicaba que comenzó a hacerlo a raíz de un boletín de notas escolar de su hijo; me contaba que, por suspender, había suspendido hasta el recreo. Y, clamaba, ¡eso es un récord difícil de superar!.

Pues bien. Creo que lo he conseguido. Lo he superado. Amorrarme al pilón, o sea ponerme a comer algo, y mancharme, es todo uno; tardaré más o menos, pero lo logro. Especialmente, la corbata.

A lo que iba. Me he pringao de chocolate la camisa. El récord se origina en que durante toda la cena no he probado ni me han servido plato o bebida que tenga algo de chocolate. La NASA está en ello, investigando....

Encanto

Mi tía se había convertido en una viejecita pequeña y frágil. Tenía entonces noventa y dos años. Seguía soltera, con todo lo que implicaba eso en el comportamiento de una señorita de su generación.

En pleno verano, tras pasear y de vuelta de la iglesia, te decía en un susurro: Me ha mirado un chico. Solía contestarle siempre que ya me indicaría quien era, por comprobar si llevaba buena intención... Y cualquier tarde, volvía a susurrar: ¡Ese, ese de la gabardina!.

Contemplabas con admiración al chico.. Con su cachava, de unos 80 años... Encantador.

Cuando le presentamos a mi nuera, esta la trató de usted, con respeto, pero mía tía le contestó con una sonrisa cómplice: Tutéame hija, que si no me haces mayor.

miércoles, mayo 05, 2010

Deslizamiento suave

Pues, érase que se era esta mañana en el gimnasio. Había terminado de pedalear y pasé a la máquina de remo, chisme parecido al que pueden ver en la foto; y digo parecido porque la chica esta, así como escuchimizada, que también pueden ver, no estaba.


Llevaba un ratito surcando los mares, o sea contemplando fijamente la pared de enfrente mientras me deslizaba adelante y atrás con pinta de haberme presentado a un concurso discotequero de camisetas mojadas, cuando se ha aproximado una mujer espectacular, de esas que le dejan a uno patidifuso.

Ya presentía yo que no se acercaba por mi cuerpo serrano, sino que lo hacía debido a una profunda inquietud. Se ha plantado frente a mí y con suavidad me ha dicho: ¿No le duele?. Cortésmente le he respondido que no y por añadir algo he dicho: Me gusta; incluso disfruto.

Al instante me ha mirado con espanto y se ha alejado con rapidez. Poco después se me ha acercado sonriendo un amigo, que la conoce, y me ha aclarado lo ocurrido.. ¿Sabes?; como es nueva en el gimnasio no se ha fijado en el asiento y ha creído que te deslizabas directamente con el culo sobre el raíl. Así que cuando le has dicho que estabas disfrutando...

domingo, febrero 28, 2010

Homo habilis

Uno de los aspectos que me resultan más atractivos en las personas es su impavidez cuando la sorpresa cruza por su vida. Así, recuerdo admirado la reacción de un compañero que me acompañaba cuando se incendió la chimenea del salón; entraron los bomberos, echaron agua, movieron -es un decir- muebles, .. y él continuó cenando sin inmutarse. Percibí que sabía lo que ocurría cuando le dijo a un bombero: "Espero no molestarles".

Hoy he vuelto a encontrarme con uno de esos seres superiores. Su mujer, amiga y contertulia de este modesto servidor de ustedes, ha tenido un lapsus y le ha pedido un vaso de agua. Él, estoico, le ha respondido sin perder el apuesto aire senatorial que mantiene en su sillón: "¿Donde está el grifo?".

martes, enero 05, 2010

Viento en popa, a toda vela..

¡Cuantas cosas se pueden apreciar si estamos atentos a nuestro entorno!. Fíjense en lo sencillo que es un simple gimnasio... ¡Pues se asombrarían si supiesen todo lo que da de si a un observador atento!.

Pedaleaba inmisericorde hace muy poco, intentando acercarme a un acuario situado frente a mí y a poco más de un metro, sin conseguir avanzar micra alguna. Así que, olvidándome de los peces de colores, paseé mi mirada por la sala, donde, dicho sea de paso, no encuentro gran motivo de alegría en estos últimos tiempos.

Pero en un instante.., ¡todo cambió!. Un muchacho, de esos que desearían parecerse a "Conan el bárbaro", pero que no pasan de ser tres cuartos de gato callejero, apareció en escena.. Vestía una camiseta blanca, con publicidad de no se que, y un pantalón negro. El hombre estaba a lo suyo, pero debía haber puesto más cuidado en el vestuario...

Y es que, en la trasera del pantalón, en la mismísima mitad, entre sus piernas, allá abajo, cual si saliese de donde ustedes pueden imaginar, flameaba a cualquier viento, orgullosa y blanquísima, la enorme etiqueta de la prenda.

Y pocos atletas se pasearon tanto en tan poco tiempo como el susodicho. Enternecedor.

jueves, diciembre 03, 2009

El significado de las palabras

Esta mañana tuve que ir a solucionar unos asuntos y no pude dedicarme a mis habituales ejercicios deportivos, así que me puse elegante -es un decir- y me lancé a las obras, digo a la calle. Según salí del portal de mi casa, vi como se abría la puerta del gimnasio que hay en los bajos del edificio y aparecía un grupo de tres o cuatro señoras, de las que suelen ir allí no se si a sudar o a tomar café. Una de ellas, especialmente guapa y amiga deliciosa, se sorprendió al verme y sin poderse contener, exclamó:

¡Por fin puedo verte vestido!

Esto ....; ¿qué quieren que les diga?. De las señoras, dos abrieron los ojos como platos, alguna dio un paso atrás -temerosa quizá de que un sátiro como el que esto escribe la pervirtiese allí mismo- y todas, menos mi amiga, iniciaron un trotecillo veloz alejándose de la morbosa pareja que formábamos aquella inocente dama y un servidor.

¡Qué sonrisa, qué placer!.