sábado, julio 14, 2007

Últimas vivencias..

Me cuenta una amiga, a la que aprecio y valoro en extremo, que lo que conté en "!Y yo que se!" sobre mi maquillaje con pasta de dientes es parecido a lo que le sucedió en un restaurante japonés, de esos carísimos que suele frecuentar.
Tan obsesionada estaba con que allí se comían rollitos "no se cuantos..", que cuando se dio cuenta de que tenía uno en su servicio tomó cuchillo y tenedor y comenzó a trincharlo.. Cuando engulló el primer pedacito, tuvo que dar la razón a quienes la miraban mudos y llenos de asombro, al verla devorar la servilletita con perfume que gentilmente había dispuesto el camarero, enrrolladita y sujeta con un bello lacito..
(Perdóname; no he podido resistir la tentación de contarlo..)

He llamado a un matrimonio amigo para salir a cenar. Ha cogido el teléfono su hijo. Liberal independiente asilado en la casa paterna y becario de la cuenta de su padre. "No, no están.., ní creo que vuelvan. A la abuela le ha dao un patatús fortismo y están esperando a ver sí se muere o se queda tonta".
(Aún no he recuperado el aliento..)

10 comentarios:

Mar dijo...

jajajajjajaja buenísimos los dos, espero que tu te recuperes, al menos, mejor que la abuela jajajaja
Ay...
besosss

Anónimo dijo...

Por amor de Dios, Turu, tú confías en nosotros, los que estamos dejando de ser jóvenes poco a poco, no? Que la mayoría no daríamos esas respusetas, verdad? dime que sí, dime que sí... porque yo también tengo que recuperar el aliento.

En cuanto a lo de tu amiga... :-S... puaj, puaj X-D

Un arrumaco

Cobre dijo...

¡¡Pero qué bueno!!, no sé si me he reido más con lo de rollito perfumado o con lo del patatús fortismo!. Pobre abuela y q niño más cabronazo!.

Un besazo, Tururú!

Anónimo dijo...

Podemos ser superficiales a veces para ocultar el miedo que nos produce la muerte. Pensemos que este ha sido elcaso del infante insensible del que nos hablas. Es mejor pensar que es así ¿no crees?.
Respecto a la anécdota del restaurante japonés, seguramente también nos habla de lo tontos que podemos llegar a ser cuando nos llevamos por la sofisticación y no por la sinceridad ¿Qué "córcholis" es ese plato que está delante de mí y que tiene la apariencia de una servilleta?. Pues una servilleta, señora, una servilleta.

siouxie dijo...

La moda de las servilletitas húmedas enrolladas en un cuenco, es muy puñeterilla: En algunos restaurantes orientales, esos pañitos enrollados tienen aspecto de estar hechos con pasta de arroz, !y no llevan lacito!. Es comprensible que los profanos, y los que nos lavamos las manos con agua y jabón en el cuarto de baño de toa la vida, nos confundamos la primera vez! :P

Anónimo dijo...

Lo de comerse el atrezzo pensaba que era exclusivo de los actores de teatro de los años cuarenta.
Quizá la preocupación del "okupa" familiar estriba en la cantidad a heredar... (Joé, qué económico es todo, Turu)

Mónica Gutiérrez Pereira dijo...

la realidad, definitivamente, siempre supera la ficción. Por eso mismo es que es mi fuente de recursos para mis relatos.

Ta bueno, Turulato, hace tiempo no te visitaba. Cariños

Ana María dijo...

Dicen que lo que no mata engorda, ya que se pone uno a comer, se lo come todo, todo :).

Un amigo mio se bebió el agua con limón que ponen pa limpiarse los dedos despues de comer mariscos y se lo acabó todo, todo.

Y en cuanto al hijo liberal, pues que le puedo decir que me he inflado de reir, eso sí es malafollá :).

Evinchi dijo...

Al nieto ese había que ponerlo a régimen de lo que se zampó tu amiga, vaya pieza.

Me ha gustado, pienso volver.

;)

Evinchi dijo...

He vuelto, cuanto más leo más me gusta.